Blog personal de literatura universal, donde el autor escribirá sin ningún fin concreto, las impresiones sobre literatura que le inspiren cualquier libro que esté leyendo, que haya leído, o que vaya a leer. Estos apuntes son totalmente arbitrarios, no están sujetos a ningún plan ni tienen por qué ser necesariamente coherentes… está usted avisado amigo lector.

Las opiniones aquí vertidas por el resto de usuarios lectores del blog no están moderadas y no tienen por qué ser compartidas con el autor.

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“Pues aquél que sin locura de las Musas llegue a las puertas de la poesía convencido de que por los recursos del arte habrá de ser un poeta eminente, será uno imperfecto, y su creación poética, la de un hombre cuerdo, quedará oscurecida por los enloquecidos”.
Platón. El Fedro.
“En un artista hay sencillamente un hombre torturado más allá de lo soportable por la falta de ternura del mundo”.
Lawrence Durrell Justine
“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.
Mario Vargas Llosa
“- Amas a tu máquina de escribir más de lo que podrías amar a cualquier mujer
- No creo que contigo sea así. Me parece que os amo a las dos por igual.”.
Philip Roth.
“Escribir es la manera más profunda de leer la vida”.
Francisco Umbral

CHARLIE CHAPLIN. PETER ACKROYD

Hace unas décadas ya, cuando la televisión pública tenía una ambición más educativa, ponían las películas de Chaplin. Recuerdo merendar los bocatas frente a la pantalla y ver cómo Charlot se zampaba las botas y sus cordones como si fuera pasta y relamiéndose en La quimera del oro. Aún siento la alegría que intuye uno al ver el talento en acción. Por eso Chaplin, con esa mezcla de vagabundo y caballero, siempre valiente y orgulloso en la derrota, es para mí, un símbolo de entereza a pesar de las adversidades.

He visto muchas de sus películas, leído muchos de los libros que sobre Chaplin se han publicado, como es éste del que a continuación hablo.

Debemos decir que parece una biografía, pero creo que , en muchos casos, los aspectos biográficos, quedan superficialmente tratados. Sí que se lee con facilidad y nos hacemos una idea bastante exacta de lo que pudo ser habitar la piel de este genio del siglo XX, que llegó a dominar con intuición y trabajo, el arte cinematográfico que aún estaba en pañales.

Charlie Chaplin: A Brief Life. Peter Ackroyd

El libro recorre su infancia pobre y dickensiana por las calles de Londres, el hambre, los hospicios, la locura de su madre, sus primeros trabajos en el teatro, cómo aprendió la profesión, cómo lo aprendía todo, que su carácter le hacía simpático y triste, depende del día que tuviera, cómo sus contemporáneos le recuerdan absorbiéndolo todo, observándolo absolutamente todo ante una mirada bajo cuyos ojos azules, se proyectaban sueños y una enorme ambición.

Cuando se curtió en el teatro, de gira por Inglaterra, le ofrecieron viajar a Norteamérica para trabajar en el cine. Con toda la incertidumbre del mundo y junto a Stan Laurel (el flaco de El Gordo y el flaco) viajó a California y se puso a trabajar. El libro acierta, eso sí, en la descripción del trabajo del actor en las primeras compañías para las que trabajó, donde pronto su personaje, empezó a sobresalir para la crítica y el público y donde parecía que aquel joven bajito y flaco, con su acento inglés y su fuerte carácter, no tenía la intención de ser uno más.

Cuando comenzó a sobresalir, pedía más dinero, mayor libertad de acción para crear, más tiempo, en unos años en los que hacían películas en pocas semanas.

Se supo actor, mimo, director, artista. Y quiso , con el dinero que ganaba para los demás, ganarlo para sí mismo, ambición entendible si recordemos lo pobre que fue. Firmó contratos millonarios, que le daban algo más de libertad pero que seguían primando el número de películas en lugar de su calidad. Su éxito fue tal, que llegó a ser el hombre más conocido del mundo y el primer fenómeno de masas del siglo XX. El cine mudo, que no necesitaba de doblajes, y que sólo necesitaba un proyector y una pantalla, muchas veces con una sábana bastaba, le ayudó a ser un icono. Y se vendían llaveros, carteles, cómics, con la cara del vagabundo que le permitió ser millonario. Luego llegarían sus múltiples amantes, sus escándalos, la fundación de la United Artist Motion, sus fracasos matrimoniales y sus mejores películas. Es el claro ejemplo de que un hombre puede ser el mejor en su trabajo y fracasar en su vida personal durante mucho tiempo.

Y el país que le había dado la oportunidad de triunfar se volvió en su contra por la Caza de brujas, proyectando sobre él la sombra de la duda sobre sus simpatías “comunistas”. Así que antes de que le echaran o de que no le dejaran volver, se marchó a vivir en Suiza una plácida vejez al lado de Oona, la única mujer que parecía dispuesta a darle todos sus caprichos. Y las películas que siguió rodando pero que parecían anunciar un lento declive.

Era tan bueno que sólo dieron el Óscar honorífico, en los años 70, cuando se olvidaron de cazar brujas y se apresuraron a reconocerle lo que este inglés había hecho por el cine, después de poner en la gala de los Óscar un video con escenas de sus películas y con imágenes del director, al encender las luces, había un anciano en una silla de ruedas, que recibió una ovación que no se olvidará nunca en el cine y que venía a saldar una deuda.

Lo que más me ha gustado es saber que Chaplin, cada cierto tiempo, necesitaba olvidarse de su vida en Estados Unidos, para viajar a Inglaterra para recorrer las calles que le vieron crecer y que le devolvían la creatividad, que le emocionaban y donde, al reconocerle, le acompañaban en silencio y admiración, hasta que él se agobiaba y tenía que salir en busca de un taxi para volver a su hotel. Cuánto nos marca el barrio que nos vio crecer.

Quizás sea imposible admirar al hombre (decían que era tacaño, autoritario con sus actores y técnicos, llevándolos a extremos de exigencia y fatiga emocional que hacían que, incluso, llegaran odiarle)y su gusto por las mujeres en general y por las jóvenes en particular, le llevó a tropezar varias veces en la misma piedra. Parece que como padre, no era el más tierno del mundo, etc…

Pero como creador, fue muy grande y su cine nos pone ante la naturaleza humana de una manera que muy pocos creadores han logrado.

Si quieren, lean el libro pero, sobre todo, si pueden, vean sus películas.

19:16 08/04/2016 · david · 0 Comentarios

EJERCICIOS DE SUPERVIVENCIA. JORGE SEMPRÚN

“Mi experiencia personal me enseña que no será la víctima sino el verdugo- si éste se salva, sobrevive en una existencia posterior, aun anónima y apacible- quién no se sentirá más en su casa en el mundo,por más que diga, por más que finja. La víctima, por el contraro, y no sólo si sobrevive a la tortura, incluso durante ésta, en todos los intersticios de tregua bienvenida, aunque efímera, la víctima aferrada a su silencio ve multiplicarse sus vínculos con el mundo, ve arraigar, ramificarse, proliferar, las razones de sentirse-en-casa en el mundo”

Jorge Semprún.

La Historia con mayúsculas puso a Semprún en situaciones extremas. Formó parte de la resistencia francesa y cuando fue detenido, fue torturado y enviado al campo de concentración de Buchenwald.Logró sobrevivir para poder contarlo.

Este librito corto, no describe las experiencias anteriores, sólo la de su detención y tortura por las SS, pero lo hace sin detenerse en los detalles, quizás para evitar caer en la repetición de lo que, de alguna u otra forma ya había contado. Estas páginas pretenden ser, una reflexión sobre la tortura, sobre cómo el ser humano es capaz de salir adelante en situaciones extremas, inimaginables.

Argumenta Semprún que la tortura, una vez recibida, y a pesar de intentar quitarle al que la recibe su dignidad, el que realmente la pierde es el torturador. El torturado, argumenta, incluso cuando la recibe, en las pocas pausas que le conceden, se sabe humano, el dolor le habla de la vida, y lo que está sufriendo, golpes, descargas eléctricas, arrancamientos de uñas, le hacen agarrarse a su condición humana, a la vida.

También, de una manera breve, las descripciones del mundo de la clandestinidad de la resistencia francesa, nos hacen situarnos en aquella época donde se jugaban la vida por la lucha en contra de la tiranía del autoritarismo. Parece un mundo de película porque el cine, en muchos casos, ha utilizado esta época para contarnos historias, pero la realidad de lo contado, como siempre, supera a la ficción.

En las últimas páginas del libro, cuenta cómo estuvo en España en la clandestinidad durante diez años y que la policía de Franco no supo echarle el guante y cuando lo iban a detener, un chivatazo a tiempo le salvó por los pelos. También deja ver cierto desencanto con un Partido Comunista que no admitía la crítica o la disidencia (¡menuda novedad! pensará el lector).

También cuenta que, una vez, siendo ministro socialista de cultura durante la Democracia, un policía de la época de Franco, tuvo con él un interesante, aunque efímero encuentro. El pasado siempre vuelve.

08:28 26/03/2016 · david · 0 Comentarios

CARTAS A KATHERINE WHITMORE.PEDRO SALINAS

“Tengo la pretensión de ser el corresponsal europeo más fiel y constante”

Pedro Salinas.

Me pregunto, leyendo este libro de Salinas, si lo mejor de los escritores, su lado más puro, más auténtico, sus lirismos, sus penas, ¿no quedan ocultas a los ojos del mundo precisamente porque cristalizan en sus epistolarios personales, secretos?.¿No es hermosa esa idea de que sus mejores obras queden olvidadas o destruídas por le paso del tiempo?

Sé que Salinas escribió esa maravilla titulada La voz a ti debida, poemario amoroso deslumbrante, rítmico, sincero, uno de mis libros favoritos que, en ocasiones, releo, como vuelve un niño a los rincones secretos. Y en este epistolario que ahora tengo entre mis manos, late el mismo corazón que dejó versos inolvidables, un estilo único. Porque Salinas era un intelectual, un hombre viajado, con idiomas, culto, cuya traducción de la magna obra de Proust sentó cátedra. Es un autor que forma parte de una de las generaciones de escritores de nuestro país más con más talento. Pero aquí, en este epistolario, su lado público está en segundo plano y es, en ocasiones, un incordio para él, porque le quita tiempo para escribir estas cartas, porque le quita tiempo para escribir a Katherine.

Este epistolario enseña al lector mucho de lo que el ser humano tiene de contradictorio, de dual, de secreto. Este epistolario es la demostración clara de la locura arrebatadora que supone amar. Salinas, hombre hecho y derecho, hombre con proyectos, con viajes, con familia, corre como un niño a Correos para ver si le ha llegado una carta de ella y en su trabajo le contesta, se cruzan telegramas, se conocen las fechas y horarios de recogida del correo y tiene calculado el tiempo que suelen las cartas en cruzan el Atlántico. Quizás el destino le hubiera hecho las cosas más fáciles al poeta si se hubiera enamorado de una señorita de Cuenca, pero no, tuve que emorarse perdidamente de una americana. Ella guardó las cartas, las que ahora podemos leer.

Y es como asistir al encuentro almibarado de dos amantes que utilizan términos cariñosos, conceptos que sólo tienen significado para ellos, emisor y receptora, separados por miles de kilómetros de distancia pero juntos por compartir ilusiones, secretos, reflexiones, vida.

Es emocionante sentir la emoción de Salinas ante cualquier pequeño hecho, sentir su pulso, su nerviosismo, incluso su infantilismo, quizás necesario para sentir el amor verdadero, una especie de renuncia temporal al sentido común en pos de olvidarse de uno mismo para proyectarse el alma propia en la ajena, intentando que todo aquello perdure.

Aquí verán al hombre temblar, sí, un hombre que es poeta pero que como ser humano, vibra, siente, sonríe y llora. Ya es un tipo cuyo nombre le parece más bonito porque a ella le gusta y cuyas dos sílabas, Pedro, resuenan, a partir de entonces, en su mente, como eternas, cuando antes, ni había reparado en ellas, en el cotidiano hábito de llamarse Pedro.

En este epistolario le verán buscar papel amarillo porque a ella le gusta, y él lo busca sólo para que sepa que tiene en cuenta sus gustos y que se preocupa por ellos. En estas páginas verán al poeta caminando por la playa y escribiendo en la arena el Katherine que late en su pecho, sólo para que el mar se lleve, borrándolo, su nombre y para que la playa, el sol, la tierra y el mar le guarden el secreto.

Son cartas de amor en el sentido más puro, porque Salinas suele aparcar su lado racional para entregarse de lleno a la emoción, al latir, a la pulsión, olvidándolo todo. Leer este tipo de libros, en esta época nuestra, donde abrir el buzón es verse con publicidad y facturas, es una cristalina emoción que les recomiendo.

Sólo espero que ningún escritor malo, ni ninguna mala novelista, utilice este episodio de la vida de Salinas para novelar una mierda de libro, igual que espero que si algún director/a de cine pone en este epistolario sus garras, lo respeten intentando capturar el latido del libro. Aunque lo mejor sería que lo dejaran así, tranquilo, en forma de libro.

09:45 25/03/2016 · david · 0 Comentarios

SONATA A KREUTZER. LEV TOLSTÓI

“Es asombroso ver qué total es la ilusión de creer que la belleza es bondad”.

Tolstói en Sonata a Kreutzer.

Dice Philip Roth que su primera ex-mujer le enseñó más literatura que los grandes clásicos, con lo cual quiere decir, supongo, que ella le enseñó mucho sobre la condición del ser humano, tanto la de ella como la suya propia y eso, señores, suele cristalizar en material narrativo, que es la génesis de todo sentimiento o idea que genera un libro.

Con la Sonata a Kreutzer Tolstói demuestra que se puede ser uno de los grandes también en el formato breve. Este libro es una interesantísima novela. Por medio del diálogo de varios desconocidos en un tren, Tolstói logra, por un lado, contarnos una y historia y, por el otro, reflexionar sobre el amor y sobre el matrimonio. Uno de los pasajeros, al que el tema le saca de quicio, por su experiencia personal, en un aparte, le cuenta al narrador toda su historia de amor, celos y odio.

La novela se sustenta en la idea de que hay ciertas ideas, costumbres o instituciones sociales sobre las cuales, sólo se verbalizan las cosas buenas y donde siempre se ocultan las malas, logrando así que los más jóvenes cometan los mismos errores que sus mayores. No creo que se trate de una diatriba en contra del matrimonio.En las páginas de la novela se afirma que cuando la unión se produce con serenidad y amor y dicho amor se perpetúa, el matrimonio es fuente de felicidad. Pero también, mientras avanza el diálogo, se muestra la cara contraria ( que es la que parece haber generado la idea del libro).

El libro funciona narrativamente con brillantez porque Tolstói es capaz de reflejar las tensiones y contradicciones del ser humano, donde el amor y el odio, la luz y la oscuridad, en un proceso dual y dialéctico, se complementan narrativamente.

Si un historiador de la cultura, un sociólogo o doctorando quisieran investigar las diversas concepciones sobre el amor/matrimonio/divorcio, o sobre la violencia de género, tendrían que leer este libro de Tolstói. Es curioso comprobar cómo en el siglo XIX, cuando las mujeres, en algunas capas sociales de algunos países occidentales empiezan a reclamar igualdad, independencia, aparecen muchas novelas donde el amor, los celos, la traición y la muerte de la protagonista termina siendo el punto culminante.

Tolstói le sacó mucho partido a estos asuntos con Ana Karenina, La felicidad conyugal y La Sonata a Kreutzer.

Amor, odio, celos, adulterios, forman parte de la literatura moderna y el listado de novelas que lo tratan es casi infinito: Madame Bovary, Ana Karenina, Dúo de Colette, Herzog de Saul Bellow, Mi vida como hombre, Cuando era ella era buena y Engaño ( las tres de Philip Roth) Vía Revolucionaria de Richard Yates, Intimidad, de Hanif Kureishi, Blitz de David Trueba…

08:44 24/03/2016 · david · 0 Comentarios

CINCO ESQUINAS. MARIO VARGAS LlOSA

Morir con las botas puestas parece ser la intención de este autor peruano que desde siempre quiso ser escritor. Y esta novela avala esta idea. No parar de escribir, seguir activo, ganarle tiempo a la vida con ideas, a través de proyectos, parece ser su intención.

Creo que hay dos Marios Vargas Llosa: el primero sería el que narra desde su propia experiencia ( para mí su mejor cara)desde su biografía ( La ciudad y los perros) o desde su conocimiento de la realidad de su país en particular o de Latinoamérica en general (Los jefes/Los cachorros, La fiesta del chivo, La guerra del fin del mundo, etc). El segundo Mario Vargas Llosa es el que elige un personaje, una época, un tema, desde el que desplegar su técnica, su oficio, su seriedad documental(El paraíso en la otra esquina, El sueño del celta, etc) y éste, creo, está un peldaño por debajo del otro.

Si digo que el Vargas Llosa óptimo es el que se documenta menos y escribe más es porque ese grupo de novelas cuentan con la frescura, con la continuidad sentida en la lectura (y supongo que en la escritura) que hace que esas novelas sean, dentro de una gran cantidad de registros, las mejores. Y esta Cinco esquinas es una novela que podríamos incluir en el primer grupo. Como es una época y una realidad que le ha tocado vivir,la documentación sobra y la prosa fluye con mayor verdad.

Los perfiles de los personajes principales están tratados con solvencia y se mezclan diversos elementos ( lo erótico, lo económico, lo político, lo periodístico, lo abyecto) y Llosa se quita la espina que tenía clavada desde que perdió las elecciones para ser el presidente del Perú.

Echo de menos en la novela los grados de audacia que en otros libros, mostró su autor. En estas Cinco esquinas, además del periodismo amarillo o rosa, siervo del poder corrupto, podría haber ahondado en los perversos escorzos corruptos de Fumimori y Montesinos y estoy convencido (aunque quién puede saberlo) de que hubiera conseguido hacernos disfrutar tanto como con La fiesta del Chivo. Además, sólo en el capítulo titulado “Un remolino”, juega con cierta complejidad, al ir alternando, diversos diálogos de varios personajes en lugares distintos.

En alguna entrevista le he leído que no quiere que el Premio Nobel lo convierta en una estatua, petrificándolo en una gloria viva, en una leyenda de pelo blanco pero ya acabada. Y para luchar contra esa losa, nada mejor que seguir escribiendo. Pero si de verdad quiere que no lo sepulten, debería recuperar el estilo de antaño, la valentía y dar un paso más, para dominar los terrenos donde está la gloria.

Espero que todo lo que el autor está viviendo en la actualidad, le sirva, al menos, para escribir una gran novela, para ser valiente y para dejar, de nuevo, en nuestras manos un gran libro. Espero que no se deje adocenar, que siga mostrándose indomable con su vocación, con su trabajo y que siga golpeando y si no duramente, sí, al menos, con la elegancia literaria que posee y que le ha caracterizado en tantas ocasiones. Espero que ver cómo la mediocridad reinante en este país se frota las manos viéndolo a ras de suelo, le sirva como motor para volver a la carga para dejar las cosas en su sitio o, al menos, intentarlo.Todos hablan de él sin haberlo leído. Qué país…

Si la venganza es un plato que se sirve frío, este libro es una venganza y, para mi gusto, se queda demasiado frío.

14:35 23/03/2016 · david · 0 Comentarios

¡Milana bonita!. Reflexiones de un lector viajando

El coche lleno de combustible. El paisaje se despereza en esta mañana gris cobalto, que amenaza tormenta y le da la razón a los metereólogos, auténticos augures de viajes, turismos, reservas de plaza y anulaciones.

El cuentakilómetros avanza con una voracidad impúdica, mientras el otoño se despide, dejando los árboles pelados, el pasto húmedo, a los perros vagabundos mojados y sucios, a los gatos acongojados detrás de los cojines, temblando ante los truenos y los relámpagos, a las ovejas pastando en este paisaje que desmiente el tópico de una Extremadura seca y paupérrima.

Las ganaderías se solazan rumiando, devorando varias veces la vida, mientras entre las encinas del paisaje, entre las chozas deshabitadas, uno cree ver, al pasar, al Azarías llamando a su milana bonita. Porque este paisaje me lleva a ese día en el que devoré con pasión Los Santos inocentes, de Miguel Delibes. Es curioso como el aquí y el ahora se mezclan con la novela y con las imágenes de la película de Mario Camus, y como el cortijo extremeño de la novela, latifundio nobiliario, ¡Viva la señora marquesa y viva el señorito! me venga a la memoria, viendo, precisamente, al pasar con el coche, cómo esos latifundios siguen existiendo, rodeados ahora por casas rurales, pequeños hotelitos con encanto, donde las parejas legales y las extraoficiales vienen a cobijarse entre las mantas, y a beber los caldos D.O y a degustar quesos, y gastronomías locales, tan ricas como diversas.

Al pasar, veo chozas derruidas, que hablan de vidas pasadas, de pasiones ya extinguidas, de exilios, tal vez de fracasos y me viene a la mente La Régula,Paco el Bajo, La Niña Chica, el Quirce… y veo en el cielo unas aves que mi vista de urbanita no sabe reconocer, pájaros negros, quizás de mal augurio, que dan vueltas en busca de algo que comer, supongo, que planean entre corrientes de aire, optimizando el esfuerzo, viendo cómo pasa mi coche, plateado sin brillo, esa mole de frabricación francesa, motor centroeuropeo, diseño quizás coreano, que recuerda a más a un tanque de la Segunda Guerra Mundial que a uno de esos vehículos modernos que hacen del espacio un lujo, y que más que circular levitan sobre el asfalto.

Esas aves negras, quizás buscan el almuerzo, lo rastrean, igual que Paco, el bajo, porque hay que ayudar al señorito Iván con las monterías, para que gane al ministro, y sé que en el suelo, quizás entre los matorrales, algún conejo, alguna liebre, rápidos y zigzaguentes, desconozcan que su destino está marcado, por ese mismo pájaro que planea y al que pierdo de vista, mientras adelanto a algún camión que se arrastra por la carretera y nos hace serenar la marcha, mientras emite por el tubo de escape todo un dossier sobre la contaminación y la ineficacia de las ITV. Porque el mundo sigue, a pesar de la Semana Santa, de los turistas, de la pequeña invasión momentánea que deja algo dinero en la economía local, y que convierte a los pueblos en una subsede de la capital.

Por la carretera se va encontrando uno frenadas de vehículos que se dieron un susto, que tuvieron que frenar, que calcularon mal, cuyos conductores vieron su vida pasar y que están vivos de milagro, y que cuando pasan ante esas cruces con flores que los familiares de las víctimas mortales se encargan de engalanar, para recordarles a los muertos que no los olvidan y para recordarnos a los conductores que no deberíamos especular con la vida, ni con la velocidad, agradecen, en silencio, estar vivos.

Uno se estremece ante semejantes muestras de cariño, ante la tenacidad del dolor que hace que la madre y el padre, huérfanos de hijo ( imagen umbraliana ésta,supongo) viajen todos los años al mismo punto donde parte de su alma dejó de latir, punto negro de la carretera y de sus vidas.

Viajo, y veo gasolineras de pueblo, que melancólicas tienen música en los expositores que ya nadie compra y que va perdiendo el color por las horas de sol y olvido, jodida gloria efímera la de los artistas, la de los cantantes. Y mientras avanzo, cruzo pantanos que rebosan y agradecen las lluvias de los últimos días, porque en esta parte de Extremadura, cuando llueve, cae de verdad y uno allí se siente como en un relato de García Márquez cuando empieza a llover, que no para, y uno sólo puedo mirar por la ventana, ver cómo se inunda todo, cómo las hojas de las parras gotean, cómo, los canalones rebosan, se angustian ante las acometidas de una tormenta que insistente, parece presagiar el fin del mundo que será epílogo y prólogo para el día de hoy y el de mañana.

Uno transita por esta España y observa, de pasada, cómo el musgo nos indica la dirección, cómo la naturaleza sigue su curso. Uno contempla, desde su vehículo, palco de honor de lo efímero, cómo los pueblos mueren de soledad, cómo se hace carne la pirámide de población invertida, cómo hasta agonizar sale caro y difícil, porque desde que empieza uno a morirse hasta que llega uno al hospital a ochenta kilómetros de distancia, uno muere como lo hizo Paquirri, por el camino, perdiendo un tiempo valioso, sin lugar para pensar en los seculares desequilibrios regionales que ningún rey, desde los Austrias, los borbones, ni dictadores ni diversos presidentes democráticos, han sabido o podido o querido arreglar.

Uno debe volver a la ciudad, a luchar por la supervivencia, para llenar la nevera, o para darle de comer al mismo tanque que me lleva y me trae. Uno tiene que volver a su barrio, a sacar su sueño adelante, como casi todos , supongo. Pero antes de eso, da tiempo a filosofar, a respirar por la ventanilla el pan de pueblo, que llega a mi olfato por el madrugón del panadero que tendrá ya las cejas blancas, las mangas remangadas y que está pensando en llenar la furgoneta de pan para el reparto. Me llega antes de olvidarme de la paz, ese olor a leña quemada, a lumbre, a vida calmada. Y pienso, mientras conduzco, en mis visitas a la misma Castilla que nos legó Delibes en alguno de sus mejores libros, y se unen los momentos, los de mi infancia y los de mi madurez, los de aquella Castilla seca, con olor a vino, a queso curado y a chorizo, cuya Azarías era el tonto del pueblo, y cuyo estertor del cerdo, siendo pasado a cuchillo nos sorprendía siempre por su humanidad, con esta Extremadura a la que vino el Emperador a morir, como lo hace un toro bravo, o un elefante, quizás buscando un poco de silencio, de quietud.

Cuánta vida cabe en un coche, en un viaje, en forma de pensamiento. Cómo nuestra mirada le da sentido al paisaje y cómo éste, nos recuerda que, quizás, estemos aquí para narrarlo.

18:11 22/03/2016 · david · 0 Comentarios

ENSAYOS Y DISCURSOS. WILLIAM FAULKNER

“Sin duda, si hay dos profesiones en las que no deberían existir envidias profesionales son la prostitución y la literatura”. William Faulkner.

Estoy disfrutando con la lectura de Ensayos&Discursos de ese gran talento literario que fue William Faulkner. El volumen que tengo en mis manos fue publicado por la editorial Capitán Swing hace cuatro años y, desde entonces, está esperándome en mi estantería.Es habitual que desde que uno adquiere un libro, hasta que lo lee, puedan pasar sólo varias horas o varios años. Hay que encontrar el tiempo, las ganas o el estado de ánimo necesarios, para agarrar el ejemplar y abrirlo. Mientras tanto, puede macerar, lentamente, soportando la lenta pero inexorable invasión de ácaros, de nuestro olvido. Cuando, de pronto, nos terminamos el último libro y buscamos ávidos algo que llevarnos a la mente, sedientos y hambrientos y enganchamos el ejemplar de turno que llevarnos debajo del brazo cuando corremos hacia el tren o el metro. Y es entonces cuando se vuelve a producir esa conexión que ya habíamos tenido con el autor.

Estos ensayos y discursos son una curiosa antología que gira en torno a varios ejes temáticos. Se recopilan aquí, discursos, pequeños ensayos, prólogos, reseñas de libros y obras de teatro y cartas públicas. Como ven, es un libro que carece de interés para el lector medio, pues podemos considerar que, dentro de la trayectoria del autor, son insignificancias. Pero ojo, que un tipo como Faulkner convierte cualquier insignificancia en una pequeña delicia. Este libro es el típico para investigadores, curiosos innatos, y se acerca al fetichismo literario.

Si me está gustando el libro es, sobre todo, por la aparición en él de muchos de los temas que son ya míticos en la obra del autor y en la Literatura estadounidense: El Sur, el río Mississippi, América y la Literatura y la vocación del escritor.Sobre ésta última es donde Faulkner se desata y más, sin hacerlo, habla de sí mismo. Son también hermosas las páginas en las que recuerda a Sherwood Anderson, que junto con Melville y Twain, son varios de los pilares de la narrativa norteamericana. Faulkner recuerda las conversaciones y los paseos con Anderson y alguna que otra anécdota, además de una lúcida reflexión sobre la literatura, la entrega, y la búsqueda de la pureza de la prosa pura.

En muchas de estas páginas, a veces escritas sin aparente objetivo, aparecen momentos de deslumbrante calidad, y se puede escuchar, mientras uno lee, la musicalidad de la prosa, el ritmo preñado de la esencia sureña de la que también han salido algunas de las mejores músicas del siglo XX. De un mundo agonizante, Faulkner es capaz de sacar trufas debajo de capas de estiercol, de encontrar diamantes bajo la pobreza, el peso asfixiante del pasado y el tono gris de su presente. Por eso es un grande.

08:58 18/03/2016 · david · 0 Comentarios

LA FELICIDAD CONYUGAL. LEV TOLSTÓI

“Después de los treinta un hombre se levanta triste todas las mañanas, excepto quizá cinco o seis, hasta el día de su muerte”. Ralph Waldo Emerson. (No le hagan mucho caso a Emerson).

Todos conocemos a Tolstói por haber sido capaz de levantar un par de novelas que le permitieron adquirir en el Parnaso, una par de latifundios en los que señorearse toda la eternidad. Sin embargo, cuando juega a la novela corta, lo hace con muchísima habilidad. Hace unos años quedé prendado por la magistral La muerte de Iván Ilitch, donde la muerte era el tema central.

Hoy, sin embargo, estoy aquí para hablarles de La felicidad conyugal. Otro librito corto donde dos amantes se enamoran a pesar de la diferencia de edad. Él ya está convencido de que no le iba a llegar el amor y ella, jovencísima, se enamora de él, idolatrándolo. Se casan, y no tardan en llegar los problemas que él había previsto. El aburrimiento en la Rusia profunda, que les obliga a mudarse a la ciudad para que ella disfrute de la vida social que ha de complicarles la existencia. Y los reproches sordos y mudos, las recriminaciones, la incercia del tiempo, de la vida.

Es una novela que, quizás, en algunos momentos, bordea lo sensiblero, pero dentro de los márgenes de lo tolerable, lo que no es óbice para que al terminar el libro el lector entienda que, a pesar de todo, Tolstoi nos ha vuelto a enseñar algo.

“Una lucha de generosidades. ¿No es eso la felicidad conyugal?” Lev Tolstói.

Como la novela es corta, esta reflexión mía también lo será.

20:45 12/03/2016 · david · 0 Comentarios

ROTH DESENCADENADO. Claudia Roth Pierpont

Encontrarse con un libro que trate sobre uno de mis escritores favoritos es un momento que hace que uno sonría. Porque al fin y al cabo, las miles de horas que he pasado disfrutando de sus páginas (en sus diversos registros) forman parte de mi propia vida.

Quizás no haya aprendido nada nuevo porque soy un humilde Rothólogo. Pero los análisis de la autora, el relato de alguna anécdota ya ha hecho que para este humilde lector, merezcan la pena la remembranza de las aventuras y desventuras de este escritor judío que soñó con ser uno de los grandes para terminar siéndolo y que, con la sabiduría de la vejez, ha decidio retirarse, encargar a otro biógrafo que vaya trabajando, consciente de su propia trascendencia en una generación de escritores que, como los buenos músicos, ejercen el oficio con sabiduría, pasión y éxito hasta que deciden dejarlo o la muerte los atrapa con las botas puestas.

De Lillo, McCarthy, Norman Mailer, Saul Bellow, John Updike y Roth, son, después de la Generación Perdida un grupo de escritores que sitúa a las letras norteamericanas en lo más alto.

Claudia Roth Pierpont - Roth desencadenado

La familia, sus padres judíos, su hermano, los primeros éxitos, el Yo como motor literario, el juego con una inolvidable lista de Alter Ego que permiten a Roth buscar, buscarse, ir creciendo, década a década, mientras en su vida privada, se sucedían las clases en la universidad, dos matrimonios fallidos, la soledad, la vuelta al amor, las tentaciones, las depresiones, las enfermedades, los renacimientos, la gloria.

Su admiración por Malamud, Bellow, su amistad con Updike, Styron, los escándalos que auspiciaron sus primeras novelas, sus ataques y sus defensas y esa inquebrantable fe en el trabajo.

A día de hoy me lo imagino paseando por los bosques de su casa de Campo en Connecticut, leyendo, escuchando música clásica y esperando que le llegue el momento en el que ya no podrá imaginarse ninguna historia más.

El día en el que se muera, sus lectores, estaremos huérfanos y , en mi caso, recordaré la anécdota que cuenta Claudia Roth Pierpont (que por cierto no es familiar del autor, a pesar de la coincidencia del apellido) en la que Philip Roth conoce a Jackie Kennedy cuando ella ya era la viuda de América. Y cuando le invita a subir a su casa, Roth acepta pero reconoce que era muy difícil que con ella fluyera la relación porque al mirarla se preguntaba (Sí, pero ¿qué pasó con los misiles de Cuba?, y cuenta cómo se despistaba al hablar con ella porque el autor lo sabía todo sobre el presidente, sobre el supuesto asesino de su marido y cómo se imaginaba que los niños que fueron al funeral de Estado, estarían durmiendo en la misma casa), demostrando así que muchas de las escenas de Roth salen de su intensa capacidad dramática pero también de su peculiar sentido del humor.

Al menos, después de leer este libro, me he prometido a mí mismo volver a releer algunas de sus novelas, quizás las más íntimistas, para volver a vibrar con su manera de ver la vida que, quizás, sea también un poco la nuestra.

18:56 10/03/2016 · david · 0 Comentarios

DALTON TRUMBO.Bruce Cook.

Este libro cuenta la historia de un guionista, Dalton Trumbo, que soñaba con ser novelista y lo logró. Entre sus novelas estaba Johnny empuñó su fusil. Pero el chico perdió a su padre cuando era joven y tuvo que ejercer de cabeza de familia para ayudar a su madre y a sus hermanas y tuvo que luchar una década trabajando en una panadería industrial, sobreviviendo entre el pillaje y la delincuencia típica de la crísis económica de 1929, pensando que sus sueños se iban a quedar en nada.

Pero era un tipo brillante, bueno en oratoria, rápido escribiendo, con un buen sentido del humor y con golpes de ingenio. Eso le hizo curtirse en el periodismo del que saltó a la novela y a la escritura de guiones. Al final, terminó siendo devorado por la industria del cine que le pagaba poco al principio (siempre demasiado en plena crisis económica) y que, al poco tiempo, vio en él a un guionista que mejoraba trabajos ajenos y que tenía rapidez y eficacia fílmica a la hora de terminar su labor. Por ello, llegaron los contratos y la posibilidad de cambiar de unos estudios a otros.

Pero la Historia intentó devorar a Trumbo. Llegó la época en la cual el comunismo dejó de ser un aliado contra Hitler en Europa para ser un potencial enemigo y en los Estados Unidos intentaron terminar con cualquier veleidad izquierdista. La industria del cine, con tantas estrellas, era una buena promoción para dictar sentencias ejemplerizantes que le quitaran las ganas a cualquiera de aproximarse al comunismo existente en Asia o Europa.

En este libro se cuenta que había comunistas en Hollywood, incluso con su carnet, pero es cierto también que no se escondían del todo, firmaban artículos, formaban parte de sindicatos y ejercían la libertad de expresión. Sin embargo la coyuntura histórica no iba a permitirles que dicha libertad quedara olvidada.Había una guerra fría y con ellos, la política norteamericana encendió una hoguera para ahuyentar la posibilidad de que la ideología del enemigo minara su sociedad. Comenzó la Caza de brujas y Dalton Trumbo y otros muchos, se quedaron en la calle.

Sin embargo, este libro nos cuenta que Trumbo, gracias a su capacidad de trabajo, a su talento, y, por supuesto, a alguna ayuda, logró seguir trabajando como guionista “negro”, y ganando dos premios Óscar aunque su nombre no apareciera en pantalla. Este tipo consiguió convencer a la industria de Hollywood con lo que ésta mejor entendió siempre, el éxito, el dinero, la taquilla. Pasados los años, se olvidaron del pasado para dejar que este hombre siguiera desde su máquina de escribir, elaborando guiones,y logrando que su escritura, no quedara sepultada, olvidada.

Es evidente que la sociedad estadounidense no ha olvidado del todo aquella época que, vista desde la distancia que da el tiempo, pudo parecer una reacción dura marcada por el miedo, real o ficticio, contra un enemigo que parecía tener una inusitada facilidad para la infiltración. Optaron por la solución rápida. Nada de caballos de Troya. No se abrirían las puertas de la muralla y si quedaba fuera algún inocente, ya cambiaría de trabajo.

Bruce Cook - Dalton Trumbo

Y digo que es una época que todavía tiene interés al recordar la buena novela de Philip Roth, Me casé con un comunista, que también trata sobre un asunto parecido, ambientada en la era McCarthy.

¿Recuerdan cuando le dieron el Óscar honorífico a Elia Kazan?. Sí, era una leyenda de las más grandes del cine y del teatro de los EE.UU. Fundó el Actor´s Studio (de donde salieron actores como Brando, Montgomery Clift o Paul Newman) y dirigó películas como ¡Viva Zapata!, Un tranvía llamado deseo, La ley del silencio, Esplendor en la hierba, etc. Cuando Kazan salió a recogerlo, la cámara enfocó al auditorio y muchos actores y directores se levantaron a aplaudirle mientras otros muchos, permanecieron sentados, con gesto serio, negándose a aplaudir. ¿Por qué?. Porque Kazan fue uno de los que testificó contra muchos compañeros de profesión. Como ven, las heridas tardan en cerrar.

Les advierto que este libro no es una novela. Es una biografía sobre Dalton Trumbo, pero la vida del personaje y el tratamiento de Cook, sobre la vida del guionista, permite que la lectura sea rápida, amena, interesante. Hay muchos elementos que los buenos lectores reconocerán de tantas novelas americanas. Y es que Trumbo creció en un pueblo, con sus contradicciones, de la América profunda, en plena crisis económica, con un padre inteligente, sensible, que terminó derrotado y una mujer fuerte que sacó a sus tres hijos adelante con la ayuda de Trumbo, cuando enviudó. Y hay esas ganas de salir adelante, ese dinamismo, esa actitud luchadora, ese querer salir del pueblo, dejándolo atrás para siempre y ajustando cuentas con él con su primera novela.

También son interesantes las descripciones sobre los métodos de trabajo de los grandes estudios, las anécdotas,las comidas de negocios, la negociación de contratos, los cortejos, etc.

Es un buen libro. Ya me contarán si les ha gustado.

17:39 16/01/2016 · david · 0 Comentarios

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