Blog personal de literatura universal, donde el autor escribirá sin ningún fin concreto, las impresiones sobre literatura que le inspiren cualquier libro que esté leyendo, que haya leído, o que vaya a leer. Estos apuntes son totalmente arbitrarios, no están sujetos a ningún plan ni tienen por qué ser necesariamente coherentes… está usted avisado amigo lector.

Las opiniones aquí vertidas por el resto de usuarios lectores del blog no están moderadas y no tienen por qué ser compartidas con el autor.

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“Pues aquél que sin locura de las Musas llegue a las puertas de la poesía convencido de que por los recursos del arte habrá de ser un poeta eminente, será uno imperfecto, y su creación poética, la de un hombre cuerdo, quedará oscurecida por los enloquecidos”.
Platón. El Fedro.
“En un artista hay sencillamente un hombre torturado más allá de lo soportable por la falta de ternura del mundo”.
Lawrence Durrell Justine
“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.
Mario Vargas Llosa
“- Amas a tu máquina de escribir más de lo que podrías amar a cualquier mujer
- No creo que contigo sea así. Me parece que os amo a las dos por igual.”.
Philip Roth.
“Escribir es la manera más profunda de leer la vida”.
Francisco Umbral

CINCO ESQUINAS. MARIO VARGAS LlOSA

Morir con las botas puestas parece ser la intención de este autor peruano que desde siempre quiso ser escritor. Y esta novela avala esta idea. No parar de escribir, seguir activo, ganarle tiempo a la vida con ideas, a través de proyectos, parece ser su intención.

Creo que hay dos Marios Vargas Llosa: el primero sería el que narra desde su propia experiencia ( para mí su mejor cara)desde su biografía ( La ciudad y los perros) o desde su conocimiento de la realidad de su país en particular o de Latinoamérica en general (Los jefes/Los cachorros, La fiesta del chivo, La guerra del fin del mundo, etc). El segundo Mario Vargas Llosa es el que elige un personaje, una época, un tema, desde el que desplegar su técnica, su oficio, su seriedad documental(El paraíso en la otra esquina, El sueño del celta, etc) y éste, creo, está un peldaño por debajo del otro.

Si digo que el Vargas Llosa óptimo es el que se documenta menos y escribe más es porque ese grupo de novelas cuentan con la frescura, con la continuidad sentida en la lectura (y supongo que en la escritura) que hace que esas novelas sean, dentro de una gran cantidad de registros, las mejores. Y esta Cinco esquinas es una novela que podríamos incluir en el primer grupo. Como es una época y una realidad que le ha tocado vivir,la documentación sobra y la prosa fluye con mayor verdad.

Los perfiles de los personajes principales están tratados con solvencia y se mezclan diversos elementos ( lo erótico, lo económico, lo político, lo periodístico, lo abyecto) y Llosa se quita la espina que tenía clavada desde que perdió las elecciones para ser el presidente del Perú.

Echo de menos en la novela los grados de audacia que en otros libros, mostró su autor. En estas Cinco esquinas, además del periodismo amarillo o rosa, siervo del poder corrupto, podría haber ahondado en los perversos escorzos corruptos de Fumimori y Montesinos y estoy convencido (aunque quién puede saberlo) de que hubiera conseguido hacernos disfrutar tanto como con La fiesta del Chivo. Además, sólo en el capítulo titulado “Un remolino”, juega con cierta complejidad, al ir alternando, diversos diálogos de varios personajes en lugares distintos.

En alguna entrevista le he leído que no quiere que el Premio Nobel lo convierta en una estatua, petrificándolo en una gloria viva, en una leyenda de pelo blanco pero ya acabada. Y para luchar contra esa losa, nada mejor que seguir escribiendo. Pero si de verdad quiere que no lo sepulten, debería recuperar el estilo de antaño, la valentía y dar un paso más, para dominar los terrenos donde está la gloria.

Espero que todo lo que el autor está viviendo en la actualidad, le sirva, al menos, para escribir una gran novela, para ser valiente y para dejar, de nuevo, en nuestras manos un gran libro. Espero que no se deje adocenar, que siga mostrándose indomable con su vocación, con su trabajo y que siga golpeando y si no duramente, sí, al menos, con la elegancia literaria que posee y que le ha caracterizado en tantas ocasiones. Espero que ver cómo la mediocridad reinante en este país se frota las manos viéndolo a ras de suelo, le sirva como motor para volver a la carga para dejar las cosas en su sitio o, al menos, intentarlo.Todos hablan de él sin haberlo leído. Qué país…

Si la venganza es un plato que se sirve frío, este libro es una venganza y, para mi gusto, se queda demasiado frío.

14:35 23/03/2016 · david · 0 Comentarios

¡Milana bonita!. Reflexiones de un lector viajando

El coche lleno de combustible. El paisaje se despereza en esta mañana gris cobalto, que amenaza tormenta y le da la razón a los metereólogos, auténticos augures de viajes, turismos, reservas de plaza y anulaciones.

El cuentakilómetros avanza con una voracidad impúdica, mientras el otoño se despide, dejando los árboles pelados, el pasto húmedo, a los perros vagabundos mojados y sucios, a los gatos acongojados detrás de los cojines, temblando ante los truenos y los relámpagos, a las ovejas pastando en este paisaje que desmiente el tópico de una Extremadura seca y paupérrima.

Las ganaderías se solazan rumiando, devorando varias veces la vida, mientras entre las encinas del paisaje, entre las chozas deshabitadas, uno cree ver, al pasar, al Azarías llamando a su milana bonita. Porque este paisaje me lleva a ese día en el que devoré con pasión Los Santos inocentes, de Miguel Delibes. Es curioso como el aquí y el ahora se mezclan con la novela y con las imágenes de la película de Mario Camus, y como el cortijo extremeño de la novela, latifundio nobiliario, ¡Viva la señora marquesa y viva el señorito! me venga a la memoria, viendo, precisamente, al pasar con el coche, cómo esos latifundios siguen existiendo, rodeados ahora por casas rurales, pequeños hotelitos con encanto, donde las parejas legales y las extraoficiales vienen a cobijarse entre las mantas, y a beber los caldos D.O y a degustar quesos, y gastronomías locales, tan ricas como diversas.

Al pasar, veo chozas derruidas, que hablan de vidas pasadas, de pasiones ya extinguidas, de exilios, tal vez de fracasos y me viene a la mente La Régula,Paco el Bajo, La Niña Chica, el Quirce… y veo en el cielo unas aves que mi vista de urbanita no sabe reconocer, pájaros negros, quizás de mal augurio, que dan vueltas en busca de algo que comer, supongo, que planean entre corrientes de aire, optimizando el esfuerzo, viendo cómo pasa mi coche, plateado sin brillo, esa mole de frabricación francesa, motor centroeuropeo, diseño quizás coreano, que recuerda a más a un tanque de la Segunda Guerra Mundial que a uno de esos vehículos modernos que hacen del espacio un lujo, y que más que circular levitan sobre el asfalto.

Esas aves negras, quizás buscan el almuerzo, lo rastrean, igual que Paco, el bajo, porque hay que ayudar al señorito Iván con las monterías, para que gane al ministro, y sé que en el suelo, quizás entre los matorrales, algún conejo, alguna liebre, rápidos y zigzaguentes, desconozcan que su destino está marcado, por ese mismo pájaro que planea y al que pierdo de vista, mientras adelanto a algún camión que se arrastra por la carretera y nos hace serenar la marcha, mientras emite por el tubo de escape todo un dossier sobre la contaminación y la ineficacia de las ITV. Porque el mundo sigue, a pesar de la Semana Santa, de los turistas, de la pequeña invasión momentánea que deja algo dinero en la economía local, y que convierte a los pueblos en una subsede de la capital.

Por la carretera se va encontrando uno frenadas de vehículos que se dieron un susto, que tuvieron que frenar, que calcularon mal, cuyos conductores vieron su vida pasar y que están vivos de milagro, y que cuando pasan ante esas cruces con flores que los familiares de las víctimas mortales se encargan de engalanar, para recordarles a los muertos que no los olvidan y para recordarnos a los conductores que no deberíamos especular con la vida, ni con la velocidad, agradecen, en silencio, estar vivos.

Uno se estremece ante semejantes muestras de cariño, ante la tenacidad del dolor que hace que la madre y el padre, huérfanos de hijo ( imagen umbraliana ésta,supongo) viajen todos los años al mismo punto donde parte de su alma dejó de latir, punto negro de la carretera y de sus vidas.

Viajo, y veo gasolineras de pueblo, que melancólicas tienen música en los expositores que ya nadie compra y que va perdiendo el color por las horas de sol y olvido, jodida gloria efímera la de los artistas, la de los cantantes. Y mientras avanzo, cruzo pantanos que rebosan y agradecen las lluvias de los últimos días, porque en esta parte de Extremadura, cuando llueve, cae de verdad y uno allí se siente como en un relato de García Márquez cuando empieza a llover, que no para, y uno sólo puedo mirar por la ventana, ver cómo se inunda todo, cómo las hojas de las parras gotean, cómo, los canalones rebosan, se angustian ante las acometidas de una tormenta que insistente, parece presagiar el fin del mundo que será epílogo y prólogo para el día de hoy y el de mañana.

Uno transita por esta España y observa, de pasada, cómo el musgo nos indica la dirección, cómo la naturaleza sigue su curso. Uno contempla, desde su vehículo, palco de honor de lo efímero, cómo los pueblos mueren de soledad, cómo se hace carne la pirámide de población invertida, cómo hasta agonizar sale caro y difícil, porque desde que empieza uno a morirse hasta que llega uno al hospital a ochenta kilómetros de distancia, uno muere como lo hizo Paquirri, por el camino, perdiendo un tiempo valioso, sin lugar para pensar en los seculares desequilibrios regionales que ningún rey, desde los Austrias, los borbones, ni dictadores ni diversos presidentes democráticos, han sabido o podido o querido arreglar.

Uno debe volver a la ciudad, a luchar por la supervivencia, para llenar la nevera, o para darle de comer al mismo tanque que me lleva y me trae. Uno tiene que volver a su barrio, a sacar su sueño adelante, como casi todos , supongo. Pero antes de eso, da tiempo a filosofar, a respirar por la ventanilla el pan de pueblo, que llega a mi olfato por el madrugón del panadero que tendrá ya las cejas blancas, las mangas remangadas y que está pensando en llenar la furgoneta de pan para el reparto. Me llega antes de olvidarme de la paz, ese olor a leña quemada, a lumbre, a vida calmada. Y pienso, mientras conduzco, en mis visitas a la misma Castilla que nos legó Delibes en alguno de sus mejores libros, y se unen los momentos, los de mi infancia y los de mi madurez, los de aquella Castilla seca, con olor a vino, a queso curado y a chorizo, cuya Azarías era el tonto del pueblo, y cuyo estertor del cerdo, siendo pasado a cuchillo nos sorprendía siempre por su humanidad, con esta Extremadura a la que vino el Emperador a morir, como lo hace un toro bravo, o un elefante, quizás buscando un poco de silencio, de quietud.

Cuánta vida cabe en un coche, en un viaje, en forma de pensamiento. Cómo nuestra mirada le da sentido al paisaje y cómo éste, nos recuerda que, quizás, estemos aquí para narrarlo.

18:11 22/03/2016 · david · 0 Comentarios

ENSAYOS Y DISCURSOS. WILLIAM FAULKNER

“Sin duda, si hay dos profesiones en las que no deberían existir envidias profesionales son la prostitución y la literatura”. William Faulkner.

Estoy disfrutando con la lectura de Ensayos&Discursos de ese gran talento literario que fue William Faulkner. El volumen que tengo en mis manos fue publicado por la editorial Capitán Swing hace cuatro años y, desde entonces, está esperándome en mi estantería.Es habitual que desde que uno adquiere un libro, hasta que lo lee, puedan pasar sólo varias horas o varios años. Hay que encontrar el tiempo, las ganas o el estado de ánimo necesarios, para agarrar el ejemplar y abrirlo. Mientras tanto, puede macerar, lentamente, soportando la lenta pero inexorable invasión de ácaros, de nuestro olvido. Cuando, de pronto, nos terminamos el último libro y buscamos ávidos algo que llevarnos a la mente, sedientos y hambrientos y enganchamos el ejemplar de turno que llevarnos debajo del brazo cuando corremos hacia el tren o el metro. Y es entonces cuando se vuelve a producir esa conexión que ya habíamos tenido con el autor.

Estos ensayos y discursos son una curiosa antología que gira en torno a varios ejes temáticos. Se recopilan aquí, discursos, pequeños ensayos, prólogos, reseñas de libros y obras de teatro y cartas públicas. Como ven, es un libro que carece de interés para el lector medio, pues podemos considerar que, dentro de la trayectoria del autor, son insignificancias. Pero ojo, que un tipo como Faulkner convierte cualquier insignificancia en una pequeña delicia. Este libro es el típico para investigadores, curiosos innatos, y se acerca al fetichismo literario.

Si me está gustando el libro es, sobre todo, por la aparición en él de muchos de los temas que son ya míticos en la obra del autor y en la Literatura estadounidense: El Sur, el río Mississippi, América y la Literatura y la vocación del escritor.Sobre ésta última es donde Faulkner se desata y más, sin hacerlo, habla de sí mismo. Son también hermosas las páginas en las que recuerda a Sherwood Anderson, que junto con Melville y Twain, son varios de los pilares de la narrativa norteamericana. Faulkner recuerda las conversaciones y los paseos con Anderson y alguna que otra anécdota, además de una lúcida reflexión sobre la literatura, la entrega, y la búsqueda de la pureza de la prosa pura.

En muchas de estas páginas, a veces escritas sin aparente objetivo, aparecen momentos de deslumbrante calidad, y se puede escuchar, mientras uno lee, la musicalidad de la prosa, el ritmo preñado de la esencia sureña de la que también han salido algunas de las mejores músicas del siglo XX. De un mundo agonizante, Faulkner es capaz de sacar trufas debajo de capas de estiercol, de encontrar diamantes bajo la pobreza, el peso asfixiante del pasado y el tono gris de su presente. Por eso es un grande.

08:58 18/03/2016 · david · 0 Comentarios

LA FELICIDAD CONYUGAL. LEV TOLSTÓI

“Después de los treinta un hombre se levanta triste todas las mañanas, excepto quizá cinco o seis, hasta el día de su muerte”. Ralph Waldo Emerson. (No le hagan mucho caso a Emerson).

Todos conocemos a Tolstói por haber sido capaz de levantar un par de novelas que le permitieron adquirir en el Parnaso, una par de latifundios en los que señorearse toda la eternidad. Sin embargo, cuando juega a la novela corta, lo hace con muchísima habilidad. Hace unos años quedé prendado por la magistral La muerte de Iván Ilitch, donde la muerte era el tema central.

Hoy, sin embargo, estoy aquí para hablarles de La felicidad conyugal. Otro librito corto donde dos amantes se enamoran a pesar de la diferencia de edad. Él ya está convencido de que no le iba a llegar el amor y ella, jovencísima, se enamora de él, idolatrándolo. Se casan, y no tardan en llegar los problemas que él había previsto. El aburrimiento en la Rusia profunda, que les obliga a mudarse a la ciudad para que ella disfrute de la vida social que ha de complicarles la existencia. Y los reproches sordos y mudos, las recriminaciones, la incercia del tiempo, de la vida.

Es una novela que, quizás, en algunos momentos, bordea lo sensiblero, pero dentro de los márgenes de lo tolerable, lo que no es óbice para que al terminar el libro el lector entienda que, a pesar de todo, Tolstoi nos ha vuelto a enseñar algo.

“Una lucha de generosidades. ¿No es eso la felicidad conyugal?” Lev Tolstói.

Como la novela es corta, esta reflexión mía también lo será.

20:45 12/03/2016 · david · 0 Comentarios

ROTH DESENCADENADO. Claudia Roth Pierpont

Encontrarse con un libro que trate sobre uno de mis escritores favoritos es un momento que hace que uno sonría. Porque al fin y al cabo, las miles de horas que he pasado disfrutando de sus páginas (en sus diversos registros) forman parte de mi propia vida.

Quizás no haya aprendido nada nuevo porque soy un humilde Rothólogo. Pero los análisis de la autora, el relato de alguna anécdota ya ha hecho que para este humilde lector, merezcan la pena la remembranza de las aventuras y desventuras de este escritor judío que soñó con ser uno de los grandes para terminar siéndolo y que, con la sabiduría de la vejez, ha decidio retirarse, encargar a otro biógrafo que vaya trabajando, consciente de su propia trascendencia en una generación de escritores que, como los buenos músicos, ejercen el oficio con sabiduría, pasión y éxito hasta que deciden dejarlo o la muerte los atrapa con las botas puestas.

De Lillo, McCarthy, Norman Mailer, Saul Bellow, John Updike y Roth, son, después de la Generación Perdida un grupo de escritores que sitúa a las letras norteamericanas en lo más alto.

Claudia Roth Pierpont - Roth desencadenado

La familia, sus padres judíos, su hermano, los primeros éxitos, el Yo como motor literario, el juego con una inolvidable lista de Alter Ego que permiten a Roth buscar, buscarse, ir creciendo, década a década, mientras en su vida privada, se sucedían las clases en la universidad, dos matrimonios fallidos, la soledad, la vuelta al amor, las tentaciones, las depresiones, las enfermedades, los renacimientos, la gloria.

Su admiración por Malamud, Bellow, su amistad con Updike, Styron, los escándalos que auspiciaron sus primeras novelas, sus ataques y sus defensas y esa inquebrantable fe en el trabajo.

A día de hoy me lo imagino paseando por los bosques de su casa de Campo en Connecticut, leyendo, escuchando música clásica y esperando que le llegue el momento en el que ya no podrá imaginarse ninguna historia más.

El día en el que se muera, sus lectores, estaremos huérfanos y , en mi caso, recordaré la anécdota que cuenta Claudia Roth Pierpont (que por cierto no es familiar del autor, a pesar de la coincidencia del apellido) en la que Philip Roth conoce a Jackie Kennedy cuando ella ya era la viuda de América. Y cuando le invita a subir a su casa, Roth acepta pero reconoce que era muy difícil que con ella fluyera la relación porque al mirarla se preguntaba (Sí, pero ¿qué pasó con los misiles de Cuba?, y cuenta cómo se despistaba al hablar con ella porque el autor lo sabía todo sobre el presidente, sobre el supuesto asesino de su marido y cómo se imaginaba que los niños que fueron al funeral de Estado, estarían durmiendo en la misma casa), demostrando así que muchas de las escenas de Roth salen de su intensa capacidad dramática pero también de su peculiar sentido del humor.

Al menos, después de leer este libro, me he prometido a mí mismo volver a releer algunas de sus novelas, quizás las más íntimistas, para volver a vibrar con su manera de ver la vida que, quizás, sea también un poco la nuestra.

18:56 10/03/2016 · david · 0 Comentarios

DALTON TRUMBO.Bruce Cook.

Este libro cuenta la historia de un guionista, Dalton Trumbo, que soñaba con ser novelista y lo logró. Entre sus novelas estaba Johnny empuñó su fusil. Pero el chico perdió a su padre cuando era joven y tuvo que ejercer de cabeza de familia para ayudar a su madre y a sus hermanas y tuvo que luchar una década trabajando en una panadería industrial, sobreviviendo entre el pillaje y la delincuencia típica de la crísis económica de 1929, pensando que sus sueños se iban a quedar en nada.

Pero era un tipo brillante, bueno en oratoria, rápido escribiendo, con un buen sentido del humor y con golpes de ingenio. Eso le hizo curtirse en el periodismo del que saltó a la novela y a la escritura de guiones. Al final, terminó siendo devorado por la industria del cine que le pagaba poco al principio (siempre demasiado en plena crisis económica) y que, al poco tiempo, vio en él a un guionista que mejoraba trabajos ajenos y que tenía rapidez y eficacia fílmica a la hora de terminar su labor. Por ello, llegaron los contratos y la posibilidad de cambiar de unos estudios a otros.

Pero la Historia intentó devorar a Trumbo. Llegó la época en la cual el comunismo dejó de ser un aliado contra Hitler en Europa para ser un potencial enemigo y en los Estados Unidos intentaron terminar con cualquier veleidad izquierdista. La industria del cine, con tantas estrellas, era una buena promoción para dictar sentencias ejemplerizantes que le quitaran las ganas a cualquiera de aproximarse al comunismo existente en Asia o Europa.

En este libro se cuenta que había comunistas en Hollywood, incluso con su carnet, pero es cierto también que no se escondían del todo, firmaban artículos, formaban parte de sindicatos y ejercían la libertad de expresión. Sin embargo la coyuntura histórica no iba a permitirles que dicha libertad quedara olvidada.Había una guerra fría y con ellos, la política norteamericana encendió una hoguera para ahuyentar la posibilidad de que la ideología del enemigo minara su sociedad. Comenzó la Caza de brujas y Dalton Trumbo y otros muchos, se quedaron en la calle.

Sin embargo, este libro nos cuenta que Trumbo, gracias a su capacidad de trabajo, a su talento, y, por supuesto, a alguna ayuda, logró seguir trabajando como guionista “negro”, y ganando dos premios Óscar aunque su nombre no apareciera en pantalla. Este tipo consiguió convencer a la industria de Hollywood con lo que ésta mejor entendió siempre, el éxito, el dinero, la taquilla. Pasados los años, se olvidaron del pasado para dejar que este hombre siguiera desde su máquina de escribir, elaborando guiones,y logrando que su escritura, no quedara sepultada, olvidada.

Es evidente que la sociedad estadounidense no ha olvidado del todo aquella época que, vista desde la distancia que da el tiempo, pudo parecer una reacción dura marcada por el miedo, real o ficticio, contra un enemigo que parecía tener una inusitada facilidad para la infiltración. Optaron por la solución rápida. Nada de caballos de Troya. No se abrirían las puertas de la muralla y si quedaba fuera algún inocente, ya cambiaría de trabajo.

Bruce Cook - Dalton Trumbo

Y digo que es una época que todavía tiene interés al recordar la buena novela de Philip Roth, Me casé con un comunista, que también trata sobre un asunto parecido, ambientada en la era McCarthy.

¿Recuerdan cuando le dieron el Óscar honorífico a Elia Kazan?. Sí, era una leyenda de las más grandes del cine y del teatro de los EE.UU. Fundó el Actor´s Studio (de donde salieron actores como Brando, Montgomery Clift o Paul Newman) y dirigó películas como ¡Viva Zapata!, Un tranvía llamado deseo, La ley del silencio, Esplendor en la hierba, etc. Cuando Kazan salió a recogerlo, la cámara enfocó al auditorio y muchos actores y directores se levantaron a aplaudirle mientras otros muchos, permanecieron sentados, con gesto serio, negándose a aplaudir. ¿Por qué?. Porque Kazan fue uno de los que testificó contra muchos compañeros de profesión. Como ven, las heridas tardan en cerrar.

Les advierto que este libro no es una novela. Es una biografía sobre Dalton Trumbo, pero la vida del personaje y el tratamiento de Cook, sobre la vida del guionista, permite que la lectura sea rápida, amena, interesante. Hay muchos elementos que los buenos lectores reconocerán de tantas novelas americanas. Y es que Trumbo creció en un pueblo, con sus contradicciones, de la América profunda, en plena crisis económica, con un padre inteligente, sensible, que terminó derrotado y una mujer fuerte que sacó a sus tres hijos adelante con la ayuda de Trumbo, cuando enviudó. Y hay esas ganas de salir adelante, ese dinamismo, esa actitud luchadora, ese querer salir del pueblo, dejándolo atrás para siempre y ajustando cuentas con él con su primera novela.

También son interesantes las descripciones sobre los métodos de trabajo de los grandes estudios, las anécdotas,las comidas de negocios, la negociación de contratos, los cortejos, etc.

Es un buen libro. Ya me contarán si les ha gustado.

17:39 16/01/2016 · david · 0 Comentarios

EL MAPA Y EL TERRITORIO. MICHEL HOUELLEBECQ

Hay en una gran parte de la literatura francesa, desde el Romanticismo hasta el Existencialismo un halo de decepción, de aburrimiento existencialista, a veces poético, en otras ocasiones, violento, que termina por influir también en las literaturas de otras latitudes.

Michel Houllebebecq se ha convertido en las últimas décadas, en el último rebelde de las letras galas, siempre cómodo con propuestas arriesgadas, jugando en contra de lo políticamente correcto, dejando ver cierta decepción vital cristalizada en sus personajes y queriendo ser, como ciudadano aislado que, buscándolo o no, termina siendo el centro de todas las polémicas.

Michel Houellebecq - El mapa y el territorio

En El mapa y el territorio hay una reflexión sobre el Arte Moderno. El personaje principal es un tipo gris, que estudia Bellas Artes y que comienza haciendo sus primeras exposiciones fotográficas de objetos industriales, para hacer fotos de mapas franceses y exponerlas para adquirir cierta importancia en el mundillo. Cansado de las fotografías, comienza con la pintura figurativa que le dará renombre y mucho dinero. Jed Martin, el artista, se encuentra con el éxito a pesar de ser un hombre que tuvo una adolescencia cómoda por lo que se refiere a los aspectos materiales y que al hacerse artista no tenía muy claro cómo iba a terminar y que, a pesar de esa falta de ambición, termina logrando objetivos en los que, tal vez, ni había pensado. Y mientras sucede toda esta evolución, va viviendo alguna aventura amorosa o sexual, que no le llega a tocar el alma, y sigue con su trabajo, ganando dinero y viviendo en un apartamento de soltero que es un desastre y cuya caldera funciona mal.

El padre de Jed, otrora arquitecto con trabajo y con medios económicos, es otra figura interesante en la novela. Jed y su padre se quedaron solos porque su mujer se suicidó. Y el viudo y el huérfano, salieron adelante con una relación cordial, masculina, llena de silencios y dando por hecho muchas cosas que sólo se terminaron de solventar cuando su padre, enfermo, avejentado, se aproxima de manera inexorable a la muerte.

Houellebecq tiene una afinada mirada a la hora de describir costumbres sociales, entornos, y es capaz de ahondar en las incoherencias de un capitalismo que ha generado un modus vivendi que, a veces, nos rodea de objetos industriales casi perfectos pero que no nos ayudan demasiado a adquirir una mayor cuota en el mercado de la felicidad personal.

Además de todo lo anterior, el autor se ríe de sí mismo y aparece como personaje al que Jed Martin pide colaboración para una exposición y al que pintará un retrato. La descripción que el escritor hace de sí mismo no es condescenciente ni demasiado positiva, lo que sin duda, hace pensar al lector qué es lo que pretendía, en realidad, al aparecer como personaje ( si es que pretendía algo), quizás asentar una imagen determinada o limpiarla o reírse de todo y todos.

Los que equiparan a Houellebecq con Céline se equivocan porque el segundo era mejor que el primero. No obstante sí que tienen alguna cosa en común, el desencanto, el cinismo, y, por tanto, los dos representan una forma literaria de ver el mundo que puede coincidier en algún aspecto. Sin embargo, Céline tenía una ira más sincera mientras que la de Houellebecq pretende ser más refinada.

Es curioso que los escritores encuentren en los pintores una útil manera de hablar del arte, de la creación, sin parecer que están siempre hablando de ellos mismos.Pintura y literatura dependen mucho de la mirada, de la perspectiva, y me vienen, al menos algún libro que tiene que ver con los artistas de la paleta: Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes, La obra de E. Zola y este El mapa y el territorio de Michel Houellebecq, aunque evidentemente, hay muchas otras.

16:10 10/01/2016 · david · 0 Comentarios

EL LIBRO DE LAS ILUSIONES. PAUL AUSTER

Había leído hace ya demasiado años alguna cosa de Paul Auster y no recuerdo que mis sensaciones ( sí, soy un lector de sensaciones porque uno de mis ídolos, Miguel Indurain,campeón ciclista, siempre comentaba en sus entrevistas, que las etapas iban bien o mal según estuviera uno ese día, si las piernas iban bien o mal, simplemente, si uno se encontraba en buena forma o si, por el contrario, notaba que estaba uno cercano al dolor, a la agonía más humana y lacerante)y yo intento, cuando leo, atender a mis sensaciones, sentimientos, reflexiones o ideas, como hacía Indurain.

Y el primer libro que leí de Auster no me gustó. No me voy a levantar ahora a mirar cuál fue porque estoy escribiendo y cuando estoy pegado a la pantalla, ni un incendio lograría separarme de la misma- cada uno tiene sus costumbres como ven- pero recuerdo que había algo que tenía que ver con Nueva York y con una atmósfera que me pareció en su momento, muy extraña, con un aire de sueño, que para mi, parecía una pesadilla. No logré captar ese tono de “realismo mágico” norteamericano, sin serlo, ni esa supuesta poesía tipo Cortázar. No sé, se me indigestó. Pero soy de insistir, no sé si tendrá mucho que ver mi condición de Capricornio en esto, pero volví a comprar otro libro de la editorial Anagrama (era una especie de autobiografía del propio Auster donde recordaba sus primeros pasos por la vida-¿A salto de mata? ¿se titulaba así?) y ese libro sí que me gustó en su primera parte, porque tiene ese bendito aire de la ilusión y las inconsciencia de la juventud y creo recordar que allí cuenta que se enroló en un barco (¿petrolero?) para vivir la vida, aventuras, ya saben cómo son los escritores, siempre tan rebeldes, tan dispuestos a seguir los mitos propios o ajenos, mientras soñaba con escribir novela negra, pero claro, no todos son James Ellroy, y la segunda parte de ese libro, donde publica esa novela negra, ya flojea un poco.

Hace no mucho, leí Diario de invierno, y ese libro sí me gustó. Es un relato donde va contando las casas en las que ha vivido y algunos de los episodios de su vida que han sucedido en ellas. En este libro ya se aprecia un estilo más sobrio, más natural, menos amanerado, menos forzado, donde reflexiona, sin cansar, sobre la vida, el paso del tiempo, los primeros síntomas de decadencia física, de operaciones, accidentes, relaciones, y es del tipo de lecturas que le pueden servir al lector para irse preparando para lo que nos puede esperar, o no, quién sabe lo que nos deparará el destino y sus cosas.

Y el otro día decidí darle otra oportunidad con El libro de las ilusiones. Verán, no pretendo analizar el libro en profundidad, pero sí les digo que durante muchas páginas, la obra tiene su interés. El protagonista principal es un actor del cine mudo, un tipo con buena planta que trabaja para una productora cuyo dueño es un empresario ambicioso que quiere hacerse rico con la industria floreciente del séptimo arte cuando en la ladera californiana en lugar de poner Hollywood ponía Hollywoodlandia, en la época de Chaplin, Keaton, etc.

Este actor, se hace con el control de sus películas y las dirige, haciendo piezas de calidad que estaban empezando a ser apreciadas por el público y la crítica cuando, de repente, Hector Mann - que así se llama el tipo-, hace un mutis definitivo y desaparece del cine y de la vida, se va, se esfuma sin saber por qué, sin dejar rastro.

La cuestión es que el narrador, David Zimmer, un profesor que pierde a sus familia en un accidente de avión, y que está pensando en volarse la tapa de los sesos por su depresión, ve de manera casual, un día, un fragmento de una película en un documental y se agarra a ella como una tabla de salvación, documentándose sobre el actor y director, viajando para ver en las filmotecas sus películas conservadas y escribiendo un libro sobre ellas. El libro, sin ser el autor un especialista, tiene cierta resonancia y un día, cuando aún está sumido en la depresión, le llega una carta de la mujer del actor desaparecido, diciendo que han leído y apreciado su libro y que les gustaría que se acercara a su casa de Nuevo México para que se conocieran.

Evidentemente, la trama se va complicando un poco, y no voy a pararme a hablarles de lo que provoca su huída: sí les diré que como sabemos que la realidad supera a la ficción, no debe extrañarnos que, muy de vez en cuando, sucedan cosas que hacen que la gente tenga la necesidad de escapar, y donde las decisiones y el azar juegan papeles importantes, pero no sólo en la ficción, también en la vida.

Las mejores páginas del libro son aquellas donde se habla del amor, del desamor, de la muerte y, sobre todo, de las películas del director. Es un libro donde el arte está presente, como lo está la voluntad, en este caso de desaparecer, del arte por el arte, y de alguna otras cosas que harán que la lectura de este libro les pueda interesar, sin que llegue a ser bajo mi humilde punto de vista, un libro redondo o una obra maestra, si es que esto existe.

Si tienen un rato para leer y quieren echarle un vistazo…

19:21 08/01/2016 · david · 1 Comentario

GRECIA y NO ME LLORES. IRENE X

“Mi cabeza una colmena y mi cuerpo un alérgico”.Irene X

Mi librero me recomendó que le echara un vistazo a los libros de unos poetas que funcionaron muy bien, en cuanto a ventas, en la última Feria del Libro de Madrid. Y por aquello de estar al día, y por aquello de ver si puede uno, de vez en cuando, recomendar algún libro a algún alumno/a, accedí a leer alguno.

Eran poetas que publican con la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker. Me refiero a Escandar Algeet, Carlos Salem e Irene X. De los tres, la que más me gustó fue ésta última.

En líneas generales puedo entender que sean tres autores que funcionen bien entre la juventud. Su aparente o verdadera sinceridad, su énfasis en posibles, presuntos o verdaderos episodios biográficos, anécdotas, etc, hacen que los jóvenes lectores se identifiquen en algunos casos o proyecten en sus lecturas, gran parte de lo que leen.

Esa rebeldía, ese aburrimiento existencial, esas subidas y bajadas emocionales, cuadran muy bien con esa época de excesos que es la adolescencia, donde cada episodio parece un drama o una comedia, donde el todo o la nada son extremos que hacen aparecen o las lágrimas de tristeza o las de inmensa felicidad.

Para que vean que soy un chico aplicado, debo decir que me leí dos libros de Irene X, tres de Carlos Salem y uno de Escandar Algeet. Hoy me voy a detener aquí a escribir algo más sobre Irene X.

Porque la poesía de Carlos Salem me parece salida de otros poetas norteamericanos, del realismo sucio, que ya dejaron testimonio de sus fantasmas, quizás de una manera más desgarradora y, aparentemente, auténtica. No digo que Carlos Salem no tenga poemas que me parezcan buenos (los que hablan, sin intentar sorprender y, por tanto, con verdad y algo más de hondura, de la Literatura y el amor- que al fin y al cabo, para los escritores son muy similares- me parecieron los mejores), ni que Escandar Algeet, no tenga fragmentos buenos (aquellos que son más sinceros y que no pretenden escandalizar sin motivo aparente), aunque creo que debería pensar que hacer una prosa poética, requiere del autor algo más ( me vienen a la mente títulos como Diario de un poeta recién casado, o Mortal y rosa)ese delirio del oficio, de la verdad, que tan importante me ha parecido siempre a la hora de escribir y de leer (otra forma de creación al fin y al cabo).

Sé que estamos en la época del Selfie y que la confesión autobiográfica está funcionando bien en la literatura europea (yo soy un gran defensor de la literatura del Yo, de la egocéntrica, porque la escritura parte desde lo individual para llegar a lo universal, de uno para los demás)pero quizás habría que seleccionar mejor los episodios que se comparten, que se exponen.

Sin embargo, en los libros de Irene X, se deja ver mayor verdad. Está, por supuesto, la intensidad emocional, la montaña rusa de subidas y bajadas, pero aparenta - aunque quizás no sólo aparente, sino que quizás lo sienta- mayor desgarro. Entiende la escritura como una catarsis, como una salvación o como un infierno. Sus poemas están más próximos al tatuaje porque parecen escritos en carne viva, en carne propia.

No conozco de nada a estos escritores ( sí me ha dicho el librero que son gente maja, sencillos, nada de divismos) pero tengo la impresión, seguro que errónea, seguro que injusta o falsa, de que Salem y Algeet escriben más desde el escaparate, la pose, mientras que Irene X evitaría los focos, las leyendas, para proyectar un gesto verdadero aunque tímido.

En cualquier caso y a pesar de los posibles defectos de algunos y de las virtudes de otros, creo que siempre es bueno que la juventud se aproxime a la poesía con un espíritu de entrega, de búsqueda. Porque los poetas siempre llevan al lector a otros poetas y así se va generando una cadena de lecturas que hará que tengamos un futuro, una sensibilidad artística y social, siempre tan necesaria.

Bueno, como siempre digo, lo mejor es que ustedes los lean y valoren.

08:30 04/01/2016 · david · 0 Comentarios

JOAN MARGARIT.TODOS LOS POEMAS (1975-2012)

Le resto horas al sueño para leer poesía. Aprovecho las vacaciones para bañarme en el silencio de la madrugada. Como si fuera Norman Bates, miro la calle detrás de las cortinas, y observo la neblina, la humedad del rocío que perla los coches de un sudor metálico, que impregna sus carrocerías y mis sueños.

Me siento, vuelvo al café caliente en mi mano. Abro el libro de la editorial Austral y avanzo por estas ochocientas páginas de poesía ( si supiera la gente lo barata que es la felicidad) para disfrutar de la poesía. En la calle, los semáforos paran un tráfico que escasea. Al fondo, en la gasolinera, puedo sentir el bostezo del dependiente, que espera el fin de su turno para seguir soñando, esta vez, dormido, entre unas sábanas cálidas, al lado, quizás, de un cuerpo acogedor.

Este hábito mío de leer de madrugada, tiene algo clandestino. Soy el miembro de una sociedad secreta, formada por un único miembro, cuyo fundador veo reflejado en el espejo al afeitarme, que en lugar de salir a correr por las calles, con nocturnidad y alevosía, se arropa en el sofá con un buen libro de poemas.

La poesía de Margarit nos enseña a un hombre que desde la Arquitectura, desde el Cálculo de Estructuras, evita que los edificios se derrumben a través del reforzamiento de los cimientos con figuras literarias, con metáforas, símiles, aliteraciones.Qué buena muestra de ciencias y letras (qué horrible separación ésta) que demuestra que las facultades de Medicina, o Arquitectura o de cualquier ingeniería, pueden salir excelentes escritores.

En este libro encontrarán la mirada limpia, la sencillez profunda sin demasiados estruendos verbales, la serenidad intelectual, vital, filosófica, humana.

Y, por supuesto, podrán recorrer la Cataluña de posguerra, la cita con los sentimientos, la llegada de la edad roja de la madurez, como la llama el poeta, otoñal sentir del innegable paso del tiempo, de su peso. Y la figura paterna, fría y distante, y la materna, cercana y melancólica, y el amor, los primeros escarceos, de las hetairas clandestinas, de los primeros besos, de la musa con nombre propio, como homenaje.

Aún no he terminado el libro y ya lo estoy glosando, lo que significa que me está gustando. Es una pena esta tendencia nuestra a nacionalizar lo bueno. Porque Margarit no debería ser un poeta catalán, sino más bien, como le pasa al gran Josep Pla, debería ser universal.

“Un muro de palabras, no otra cosa,/ es lo que nos separa de la muerte”.

“Y tu silencio suena como un saxo/de oro negro al fondo de los días sin ti”.

“De pronto está claro. El amor es la victoria que me ha de destruir”.

“Tanta felicidad huele a podrido,/y, al final, son la culpa y el terror/ los que pagan las deudas. Y no obstante,/siempre queda la furia de soñar”

Les dejo, que debo seguir leyendo, que debo seguir disfrutando.

07:57 26/12/2015 · david · 0 Comentarios

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