EL CUENTO DE LA CRIADA. MARGARET ATWOOD

El libro se publicó en los años ochenta, un poco después de que en España se organizara el Mundial de fútbol de Naranjito pero ahora se ha puesto de moda por una serie de televisión de la cadena HBO que yo no he visto.

Lo que sí he hecho ha sido leer el libro y me ha gustado. ¿Será una de esas novelas que han marcado mi vida?. No, pero sí que puede ser un libro aprovechable desde diversos puntos de vista.

Si ustedes leyeran el resumen del libro de la editorial, quizás no se animarían a comprarlo si no son aficionados a las distopías, palabra también de moda que significa lo siguiente:1. f. Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.

Y las distopías se han vuelto a poner de moda. Digo que se han vuelto a poner de moda porque, ya saben, hace décadas, Orwell y Huxley ya las catapultaron a la fama.

Las distopías que están triunfando ( hablamos de ventas) en los últimos años, carecen de la calidad y del sentido crítico de las de antaño y también si las comparamos con este libro de Margaret Atwood.

Escribir una distopía tiene un peligro y es la verosimilitud. Invertarse una sociedad diferente, despótica, dictatorial que trae como consecuencia la alienación de la ciudadanía, puede derivar en una alucinación más propia de una ingestión de setas alucinógenas que de un buen libro. Sin embargo, Margaret Atwood logra no caer en ese error por la sencilla razón de no dar muchas explicaciones. Precisamente por eso, por esa contención y economía a la hora de narrar, el lector va dando por buenas algunas explicaciones al mismo tiempo que reflexiona sobre cosas que aún, según avanza la novela, no se han explicado.

E, igualmente, Atwood acierta al ir mezclando elementos históricos, adaptados, retocados con inteligencia y finura, sabiendo que el lector tiene en mente todas las atrocidades cometidas por las tiranías del siglo XX. Como la realidad fue tan brutal y es tan conocida por todos por los libros, películas y documentales que trataron aquellos hechos, y que forman parte ya de los códigos, de la cultura, de los derechos humanos, de la empatía, del miedo, del terror, de la mediocridad del ser humano y de su grandeza a la hora de resistir y adaptarse, a la hora de alzar la voz o hundirse en el légamo del miedo y del “sálvese quien pueda”, que la novela funciona no tanto por su creatividad sino por un interesante enfoque a la hora de encarar las debilidades y los anhelos de la humanidad. Lo que hace Atwood es coger lo que llamaríamos el imaginario colectivo y darle una vuelta de tuerca hablándonos de un futuro donde la mujer sólo sirve, práctica y únicamente, como “recipiente” de futuros seres humanos en un mundo donde la fertilidad escasea debido a las guerras, la contaminación, etc y donde se selecciona a la mujeres jóvenes y aptas físicamente para ser madres, y a pasar por una educación y un modus vivendi duro, terrible y desolador.

El amor ha sido prohibido como un romanticismo inútil donde sólo la procreación es el objetivo primero y último del sistema y donde se condena al ostracismo a aquellas mujeres que no pueden ser madres y que serán “bien cuidadas” supuestamente, tanto por el sistema como por las personas. Pero como en todo régimen totalitario, abunda el miedo, escasea la sinceridad, las amistades verdaderas, donde se tiene miedo a la traición, a la deslealtad, a los chivatos, etc, porque está en juego la propia vida, para evitar las condenas a muerte que se derivan de unas normas desquiciadas.

Además, la narradora, observa y reflexiona sobre las miserias ajenas pero también sobre las propias y eso la convierte en un personaje profundamente humano, con sus aciertos y sus equivocaciones, pero en un personaje vivo al fin y al cabo. La contradicción la hace sobrevivir en la mente del lector.

También el libro se puede leer en clave de reinvindicación feminista, pues sólo se valora a las mujeres por una circunstancia, dejando de lado las demás y donde se las obliga a procrear sólo con un grupo social dominante, el que ostenta el poder, que hará lo hará presente no por la capacidad de mandar, sino por la cosificación a la que someten a las mujeres.

Es un libro interesante porque lo pueden leer ustedes y también, si tienen hijos aficionados a las distopías que hayan estudiado ya la Alemania de los años treinta y cuarenta del siglo XX o a la Rusia comunista, por hablar sólo de dos regímenes totalitarios, los más conocidos.

Es una novela a la que se puede relacionar con Orwell y Huxley, por 1984 y Un mundo feliz, respectivamente, o con los relatos testimoniales de Primo Levi o Alexandr Solzhenitsin. Quizás en el futuro no distópico, es decir, en el futuro normal y corriente, podamos unir este libro y el nombre de Margaret Atwood con los anteriormente citados.

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blog/2017/08/06.txt · Última modificación: 19:51 06/08/2017 por david
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