CARTAS A LOUISE COLET. GUSTAVE FLAUBERT Y EL LORO DE FLAUBERT.JULIAN BARNES

Estoy de oferta veraniega y les ofrezco aquí una breve reflexión sobre dos libros. El primero es Cartas a Louise Colet de Gustave Flaubert. Sí, es un epistolario así que no se molesten en leerlo si no les interesa la vida,el amor, el arte o la obra y milagros de Flaubert. Pero si alguno de estos temas les interesa, puede ser una gran lectura. Sí, ya sé, quizás es un libro que no se puede recomendar a todo el mundo porque, al fin y al cabo, a quién le importa Flaubert pudiendo hablar del fichaje de Neymar por el PSG. Tengo unas cosas… pero ya ven, aún mantengo ese toque de ingenuidad que presupone que hay ciertos temas más interesantes que otros, lo que, sin duda, debe de ser un resto de ramalazo intelectualoide que conservo, a pesar de mis años y de las decepciones que va sintiendo uno en uno entorno en el que, a casi nadie, le interesa la cultura.

En este epistolario que se conserva, observamos la relación que tuvieron, Louise Colet y Flaubert a través de varios años de epístolas hablando de esto y de lo otro, y que denotan las dificultades evidentes de una relación a distancia.

Pero más allá de eso, en muchas ocasiones el lector deberá tirar de lápiz para subrayar verdaderas perlas de sabiduría, sarcasmo, ironía, reflexión, verdad y belleza que son una auténtica maravilla. Aquí les voy a poner alguna, por si se deciden a leerlo. Creo que con ellas, no tengo que escribir mucho más. Flaubert, que ha pasado a la historia como el autor que se pasaba horas y días, buscando “la palabra justa”, obsesionado por el estilo, tiene aquí un estilo fresco y menos rebuscado e, incluso, diría yo, ¿mejor?. “Viajo por mí mismo como si de un país desconocido se tratase, aunque lo haya recorrido cien veces” “Ser tonto, egoísa y tener buena salud, son las tres condiciones para ser feliz; pero si nos falta la primera, todo está perdido” “La felicidad es un usurero que, por un cuarto de hora de dicha que te presta, te hace cargar con un cargamento de desgracias”.

“No se vive en plena inspiración. Más que galopar, Pegaso suele ir al paso. Todo el talento consiste en saber hacerle tomar el ritmo que uno quiere”

Así que ya saben, si quieren hacer una tesis doctoral sobre la escritura, el amor, el estilo literario, la felicidad, tendrán que leer esta maravilla de Flaubert en forma de epistolario.

Como dije antes, recomiendo, intensamente, un libro que ya tiene unos cuantos años, se publicó en los años ochenta y es El loro de Flaubert de Julian Barnes. El autor pertenece a lo que los medios llaman la Generación Granta, un grupo de autores de talento y éxito que nacieron en torno a esa revista. Se trata de Ian McEwan, Martin Amis, William Boyd, Rushdie, etc.

¿Por qué recomiendo este libro aquí? Porque nace de la inspiración del epistolario de Flaubert. Con las reflexiones de fondo del autor francés, el escritor inglés va tejiendo una historia a su alrededor, de búsqueda identitaria, sobre el arte, la literatura, los viajes, el amor, etc. Es un libro que nace de otro y que es una delicia literaria, inteligente, sensible, que te acerca a Flaubert y que te hace sentir y pensar. De nuevo, no se trata de uno de esos libros que puedes recomendar a lectores que empiezan, a no ser que quieran dedicarse a la escritura, en cuyo caso sí.

Hoy me ha salido una entrada muy Flaubertiana. No les aburro más.

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H J T J Z
 
blog/2017/08/05.txt · Última modificación: 17:13 05/08/2017 por david
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